miércoles, 29 de febrero de 2012

Explícamelo.

No sé porque lo hago, ¿Me gusta? Ni idea… Suelo cogerme los cascos, hago una selección entre las
canciones más tristes que tengo, no es difícil elegir pues todas me recuerdan a ti, me pongo el volumen al máximo y me echo en la cama. Me vienen un montón de recuerdos, me gustaría gritar, por lo menos poder cantar, pero me doy cuenta que son las 4 de la mañana y todos están durmiendo. Intento soltar esa rabia por algún lado y me empiezan a caer las lagrimas por la mejilla hasta llegar al cojín. Llega el estribillo, esa parte que todo el mundo canta, yo no, soy incapaz, tengo la sensación que me falta el aire, que no puedo respirar, me preocuparía si no supiera que son imaginaciones, el corazón se me acelera y de nuevo las lagrimas, y mis ganas de cantar se quedan en un intento fallido de desahogo. Y así canción tras canción, del largo repertorio que tengo. Y así noche tras noche, todas y cada una de ellas, te tengo en mis pensamientos como el primer día, suelto todas las lagrimas que aquel día solté por ti, una vez más te hago el protagonista de mis pensamientos y mis sueños imposibles, y es que te quiero como el primer día.